miércoles, 7 de mayo de 2008

Buscando (y encontrando) al pingüino

No estuvo mal: Macanudo no se me escapó (aunque el número 2 se hace de rogar), Gaturro casi casi (la librera se llevó todos los números de mi gato para su hijo de nueve años, exceptuando dos) y Efraín Huerta sigue desaparecido. aunque le seguiré la pista.

Y sí, llovió; quizá sería mejor decir que diluvió, que el agua se apoderaba de los bajos del pantalón y subía pantorrilla arriba sin piedad. Pero Gijón cobra un aspecto especial con sus calles desiertas. Y eso me gusta.

[¿Qué será de las gotas que saltan al mar?]

1 comentario:

Kañas dijo...

La verdad que pasé pena de no haber comprado a Mafalda allí. Pero sin duda no me dejó indiferente la visita a la librería Paradiso.
Fue un gran descubrimiento.

Siempre me gusta el paisaje bajo la lluvia. Evidentemente Gijón no podía ser menos.