Fernando contempla Lisboa desde todos los rincones. Ya se la sabe de memoria, porque las ciudades se aprenden, no sólo se miran o se recorren.
A ti quisiera yo ponerte nombre;
te pondría un nombre de ciudad
un nombre de país en donde no se hablase lengua alguna;
te pondría un nombre que pudiera habitarse y no decirse...
Te pondría Lisboa.