
Sin ti la poesía
ya no me dice nada,
y nada tengo que decirle a ella.
La única palabra
que entiendo y que pronuncio
es ésta
que con todo mi amor hoy te dedico:
nada.
Así comienza el libro póstumo de Ángel González...
y así continúa:
SIEMPRE LA ESPERANZA
Esperar la desdicha,
¿es una forma de esperanza?
La menos peligrosa, en cualquier caso.
La que no puede defraudarnos nunca.
POR RARO QUE PAREZCA
Me hice ilusiones.
No sé con qué, pero las hice a mi medida.
Debió de haber sido con materiales muy poco consistentes.
DE TODAS FORMAS
Lo que queda
-tan poco ya-
sería suficiente
si durase.
ESTA MONTAÑA
Esta montaña pertenece al cielo.
Su materia es de luz,
está en el aire.
El sol la colorea,
y es azul algún día,
gris entre nubes grises,
o rosa en el crepúsculo rosado.
La noche
la incorpora a sus sombras y sus brillos:
piedra lunar entonces,
vía láctea si la nieve la corona.
Para concluir:
CAÍDA
Y me vuelvo a caer desde mí mismo
al vacío,
a la nada.
¡Qué pirueta!
¿Desciendo o vuelo?
No lo sé.
Recibo
el golpe de rigor, y me incorporo.
Me toco para ver si hubo un gran daño,
mas no me encuentro.
Mi cuerpo ¿dónde está?
Me duele sólo el alma.
Nada grave.
1 comentario:
Tomo prestadas algunas palabras de Gelín y las cambio... contigo la poesía me dice muchas cosas :) No olvidaré esa primera lectura al calor de un café.
Espero haber estado a la altura con la firma del libro. La firma de libros, ¿otra vocación frustada? :P
(23:56) Sigamos con el estudio, dijo una voz.
Besinos
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